viernes, 10 de abril de 2026

Propuesta para el desarrollo de la Primera Jornada Escolar de Convivencia del ciclo lectivo 2026: Fortalecer la presencia para sostener el derecho a la educación.

 Se realizó en el turno mañana  la primer jornada con ciclo básico y en turno tarde ciclo superior, cerrando con una puesta en común de todo lo hablado.

La concurrencia sostenida de las y los estudiantes a la escuela secundaria constituye una condición indispensable para garantizar el derecho a la educación y para fortalecer trayectorias escolares continuas, completas y de calidad. La asistencia no puede pensarse exclusivamente como un requisito administrativo ni como una responsabilidad individual aislada, sino como una construcción colectiva que involucra a docentes y estudiantes, a las familias y a la comunidad, en una red que —a su vez— compromete a otras/os agentes del Estado.

Las inasistencias —reiteradas o intermitentes— que detectamos en una parte de la población escolar, las llegadas tarde y retiros anticipados recurrentes, expresan situaciones complejas que requieren ser analizadas desde una perspectiva integral. En ellas confluyen factores personales, familiares, sociales, económicos e institucionales que interpelan a la escuela en su capacidad de generar condiciones de inclusión, pertenencia y sentido. Intentar comprender esta complejidad constituye el punto de partida para diseñar intervenciones pedagógicas pertinentes y sostenidas en el tiempo.

En este marco, la presente jornada se inscribe en una línea de trabajo orientada a fortalecer las trayectorias educativas, promoviendo espacios de escucha y reflexión que permitan:

Identificar las múltiples variables que inciden en la concurrencia, diferenciando aquellas sobre las cuales la institución puede intervenir de manera directa y/o inmediata, de aquellas que requieren articulaciones más amplias.

Construir acuerdos y compromisos colectivos que favorezcan la presencia cotidiana (éstos deben expresarse en los Acuerdos Institucionales de Convivencia).

Elaborar una agenda institucional de acciones con responsabilidades definidas y seguimiento periódico. Escuchar a las y los estudiantes no implica delegar la función formativa, ni diluir la autoridad pedagógica. Por el contrario, supone ejercerla desde una perspectiva democrática y corresponsable, habilitando la palabra para comprender mejor las condiciones que afectan la escolaridad y transformar lo escuchado en decisiones institucionales concretas.

Asimismo, la escuela secundaria tiene la responsabilidad de constituirse en un espacio de referencia y acompañamiento, especialmente para quienes no cuentan con redes de sostén suficientes. Fortalecer la concurrencia es, en este sentido, una decisión pedagógica y política que compromete al conjunto de la comunidad educativa y que requiere coherencia entre la reflexión y la acción. Por lo tanto, la jornada no se concibe como un hecho aislado sino como parte de un proceso institucional orientado a consolidar estrategias de cuidado, inclusión y mejora de las trayectorias escolares.

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