Se realizó en el turno mañana la primer jornada con ciclo básico y en turno tarde ciclo superior, cerrando con una puesta en común de todo lo hablado.
La concurrencia
sostenida de las y los estudiantes a la escuela secundaria constituye una condición
indispensable para garantizar el derecho a la educación y para fortalecer
trayectorias escolares continuas, completas y de calidad. La asistencia no
puede pensarse exclusivamente como un requisito administrativo ni como una
responsabilidad individual aislada, sino como una construcción colectiva que
involucra a docentes y estudiantes, a las familias y a la comunidad, en una red
que —a su vez— compromete a otras/os agentes del Estado.
Las inasistencias —reiteradas o intermitentes— que detectamos en una parte de la población escolar, las llegadas tarde y retiros anticipados recurrentes, expresan situaciones complejas que requieren ser analizadas desde una perspectiva integral. En ellas confluyen factores personales, familiares, sociales, económicos e institucionales que interpelan a la escuela en su capacidad de generar condiciones de inclusión, pertenencia y sentido. Intentar comprender esta complejidad constituye el punto de partida para diseñar intervenciones pedagógicas pertinentes y sostenidas en el tiempo.
En este marco,
la presente jornada se inscribe en una línea de trabajo orientada a fortalecer las trayectorias
educativas, promoviendo espacios de escucha y reflexión que permitan:
● Identificar las múltiples variables
que inciden en la concurrencia, diferenciando aquellas sobre las cuales la
institución puede intervenir de manera directa y/o inmediata, de aquellas que
requieren articulaciones más amplias.
● Construir acuerdos y compromisos
colectivos que favorezcan la presencia cotidiana (éstos deben
expresarse en los Acuerdos Institucionales de Convivencia).
● Elaborar una agenda institucional de acciones con responsabilidades definidas y seguimiento periódico. Escuchar a las y los estudiantes no implica delegar la función formativa, ni diluir la autoridad pedagógica. Por el contrario, supone ejercerla desde una perspectiva democrática y corresponsable, habilitando la palabra para comprender mejor las condiciones que afectan la escolaridad y transformar lo escuchado en decisiones institucionales concretas.
Asimismo, la escuela secundaria tiene
la responsabilidad de constituirse en un espacio de referencia y acompañamiento,
especialmente para quienes no cuentan con redes de sostén suficientes.
Fortalecer la concurrencia es, en este sentido, una decisión pedagógica y
política que compromete al conjunto de la comunidad educativa y que requiere
coherencia entre la reflexión y la acción. Por lo tanto, la jornada no se
concibe como un hecho aislado sino como parte de un proceso institucional
orientado a consolidar estrategias de cuidado, inclusión y mejora de las
trayectorias escolares.


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