Nos reúne un sentimiento encontrado. Por un lado, la tristeza de despedir a dos grandes pilares de nuestra querida escuela técnica. Por el otro, la inmensa alegría de verlos alcanzar una meta tan merecida: su jubilación.
A nuestro
compañero de taller Andrés, Vernhes, gracias por encender la chispa de la
vocación técnica en tantas generaciones. Gracias por su paciencia infinita
entre herramientas, proyectos (instalaciones de energía, las máquinas
eléctricas y los automotores que fueron parte importante), enseñando el valor
del esfuerzo y del trabajo. Su legado queda grabado en cada rincón del taller y
en las manos de cada técnico que vio egresar.
A nuestra
prosecretaria, Patricia, Venturi, queremos agradecerle su entrega incondicional
detrás de cada título, planilla y trámite. Su labor rigurosa, pero siempre
acompañada de una sonrisa y una palabra de aliento, fue el motor invisible que
mantuvo ordenada nuestra institución. Gracias por hacer que lo complejo parezca
simple y por recibirnos siempre con los brazos abiertos.
Termina una
etapa de madrugadas, talleres llenos de ruido y carpetas de secretaría.
Dejan las aulas y las oficinas llenas de anécdotas, pero sobre
todo, se llevan el cariño de cada alumno, docente, auxiliar y directivo que
cruzó su camino.
Les deseamos que esta nueva etapa que emprenderán esté llena de
paz, viajes, mates largos sin mirar el reloj y mucha felicidad junto a sus
seres queridos.
¡Los vamos a extrañar
mucho! ¡Feliz jubilación y gracias por tanto!




















































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